La Fundación Luis Seoane de A Coruña presenta en su nueva exposición un argumento paradigmático para los interesados en el arte que se desarrolla en la frontera de la ciencia. Se titula “Muestra la herida. La enfermedad (Arte y medicina I)” y contrapone ambas disciplinas valiéndose de una serie de obras de diversos artistas contemporáneos sabiamente engarzadas con otras procedentes de los fondos de la Universidad de Santiago de Compostela, bien sea en forma de ilustraciones anatómicas o en piezas que han pasado por un tubo de formol. La piedra angular de esta muestra la constituye, a mi juicio, la obra de David Nebreda, artista y fotógrafo de culto aquejado de esquizofrenia paranoide que vive encerrado sin medicación dedicado a autoinfligirse castigos y mutilaciones con el fin de fotografiar una realidad difícil de soportar y que inaugura la autocensura en este blog.
Esta exposición, deudora de una anterior comisariada por el actual director del centro titulada “Seducidos por el accidente”, es la primera parte de una propuesta de largo recorrido que incluye una publicación exhaustiva sobre el magnífico argumento curatorial.









